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Mono araña (Ateles geoffroyi)

 

Víctor Arroyo-Rodríguez, Jurgi Cristóbal-Azkarate, Cristina Domingo-Balcells, Pedro Américo Duarte Dias, Arturo González-Zamora, Gabriel Ramos-Fernández (orden alfabético)

 

Los monos araña se distribuyen en Veracruz, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas y Oaxaca. Pueden alcanzar hasta 9 kg de peso. Se consideran principalmente frugívoros, ya que invierten entre un 70 y 90% de su tiempo de alimentación al consumo de frutos. También pueden alimentarse de hojas y algún invertebrado ocasional. A diferencia de los monos aulladores, los monos araña pueden bajar ocasionalmente al suelo para alimentarse, jugar o descansar. Pasan cerca del 40% del tiempo descansando, 40% alimentándose y cerca del 20% viajando. Sin embargo, se sabe que esto puede variar en función de las condiciones climáticas y el tipo de bosque. En particular, la temperatura ambiental parece ser un factor crítico. Cuando la temperatura aumenta, los monos dedican más tiempo a descansar, lo que limita el desarrollo de otras actividades clave como son el desplazamiento y la alimentación. Esto podría tener implicaciones críticas en el contexto del cambio climático, particularmente sobre aquellas poblaciones que habitan bosques estacionales (más secos) como los que existen en la península de Yucatán.

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    Mono araña comiendo frutos de la palma Attalea butyraceae.

Foto: Oscar M. Chaves

La fruta en los bosques tropicales está distribuida de forma irregular en el espacio y en el tiempo, ya que diferentes especies de árboles proporcionan frutas en diferentes épocas del año y ocurren en diferente abundancia. Para asegurarse un aporte nutricional adecuado, los monos deben alimentarse de muchas especies distintas (hasta 300 especies), por lo que deben cubrir grandes áreas en sus desplazamientos diarios. Un grupo de 20 a 60 monos araña normalmente ocupa entre 100 y 300 hectáreas de bosque. Así, dado que comen más frutos que los monos aulladores y ocupan áreas de actividad mayores (ver abajo), estos animales pueden ser dispersores de semillas más eficientes.

Aunque se alimentan de muchas especies de plantas, los monos araña pasan la mayor proporción del tiempo alimentándose de unas pocas especies preferidas. Las especies más consumidas incluyen a las higueras (Ficus spp.) y el ramón (Brosimum alicastrum). Otras especies importantes en la dieta de los monos araña son el Dialium guianense, Spondias spp., Inga spp., Guarea spp., Cupania spp., Cecropia spp., Virola spp., Nectandra spp. y Dendropanax spp. Así, la desaparición de estas especies de plantas de los fragmentos de bosque puede afectar negativamente la supervivencia de estos animales. Es por eso crucial asegurar el mantenimiento de estas especies en los remanentes de bosque.

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   Mono araña alimentándose de ramas del arbol Licania platypus.

Foto: Oscar M. Chaves 

Investigaciones recientes han demostrado que los monos araña pueden cambiar sus hábitos alimenticios cuando habitan paisajes fragmentados. En fragmentos, los monos pueden reducir su consumo de frutos, e incrementar el consumo de hojas. Aunque no se conoce con exactitud, es posible que este cambio de dieta influya negativamente en el estado físico de los animales, ya que no cuentan con un aparato digestivo adaptado para la digestión eficiente de este tipo de materia vegetal.

La organización social del mono araña parece ser un una adaptación a la forma en la que utilizan sus recursos alimenticios. Debido a la gran variedad de especies de plantas que consumen y a la disposición espacial de las mismas, los monos araña forman subgrupos de 1 a 20 individuos que pueden cambiar de tamaño y composición a lo largo del día, fisionándose y fusionándose entre sí dependiendo de las fuentes de alimento que encuentren. Este sistema, denominado de fisión-fusión, se encuentra también en otras especies de primates como los chimpancés, así como en mamíferos marinos, como los delfines. Para mantener esta compleja organización social, estos primates emiten vocalizaciones particulares que los científicos llaman “winis”.

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Infante de mono araña en Lacandona, Chiapas.

Foto: Oscar M. Chaves

Aunque los monos araña pueden utilizar bosques secundarios (en regeneración), siempre requieren que en su hábitat existan fragmentos de bosque maduro en los que exista una gran variedad de especies de plantas y árboles con grandes ramas horizontales para descansar. Debido a sus requerimientos de espacio, los monos araña son muy susceptibles a perturbaciones como la ganadería, que tiende a dejar fragmentos pequeños de bosque maduro aislados en una matriz de pastizales y campos agrícolas, lo cual dificulta los movimientos entre fragmentos. Por el contrario, cuando la perturbación del bosque consiste en agricultura de “roza, tumba y quema”, las milpas son abandonadas después de algunos años y la matriz consiste en bosques en regeneración que permite los movimientos de los monos araña e incluso les proporciona alimento. En esas condiciones, los monos araña pueden sobrevivir siempre y cuando existan fragmentos de bosque maduro.

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Foto: Víctor Arroyo-Rodríguez